viernes, 5 de septiembre de 2008

Hoy elevó mi copa y brindo...

Ayer fue el día en el que mis temores se confirmaron: él me dejó, afirmando querer tener tiempo para pensar -en que, no se-. Nuevamente en mi corazón llaga la herida recientemente abierta, las lágrimas cayeron precipitosamente por mi rostro, la angustia fue muy grande y en el pecho sentí un dolor muy grande...
Pero hoy siento fuerza y, a pesar de que sola he quedado, no estoy triste y está noche elevaré mi copa y brindaré por él, por nosotros:
Brindaré por los lugares que no conocimos y por las velas de noche que no encendimos.
Brindaré por noches que no dormimos y charlas que no tuvimos.
Brindaré por los aromas y caricias que nunca sentimos.
Brindaré por los besos que no nos dimos y por las pasiones que no vivimos.
Brindaré porque a pesar de todo, él me ayudó a conocerme, a interiorizarme conmigo misma y tratar de crecer como persona.
Brindaré porque me enseñó que puedo ser querida y amada y, además que en el sexo se puede sentir amor y cariño (algo que nunca había sentido).
Brindaré porque a pesar de las diferencias, las disputas y los conflictos sigo apostando a la relación.
Brindaré porque yo estoy dipuesta a luchar por los dos -con su apoyo, claro-.
Brindaré porque lo quiero y no lo olvidaré, si no vuelve.
Y luego de haber brindado romperé mi copa con una sonrisa en mi cara, en memoria de nuestro amor, porque no hay motivo para estar tristes porque como dice una famosa canción: "no fue falta de amor, lo que falto fue suerte".

jueves, 28 de agosto de 2008

Ellos: Agua y Aceite

Ellos son agua y aceite, personas totalmente diferentes. Él es un tanto solitario, introvertido y desconfiado: Agua. Ella, sociable, extrovertida y confiada: Aceite. Sin embargo y a pesar de todo, están intentando entenderse, de compartir eso que llama cariño, afecto, apuestan a mezclar aceite y agua, por más que la naturaleza dice que son indisolubles por su composición molecular, ellos aún insisten en mezclar...
Pero como en el amor y en las ciencias sociales no hay absolutos, tal vez puede que funcionen, porque como dice la teoría magnética:"los opuestos se atraen". Y sí, hasta momento ellos se atraen, se gustan y disfrutan estar y compartir cosas juntos. A veces, uno de ellos siente que sus diferencias superan las semejanzas y, que la historia ya no puede seguir, es en ese, en ese momento cuando los recuerdos de los buenos momentos comienzan a invadir su cabeza y la decisión no tiene durabilidad en el tiempo. El fin, ¡cuanta razón tiene la teoría magnética!, si se atraen los opuestos, en el amor agua y aceite pueden mezclarse y funcionar.

domingo, 10 de agosto de 2008

Hechizada

Tal vez ella no pensó, pero cada día se siente más hechizada por esos ojos marrones, grandes y profundos que la miran con tal ternura... Se le hace difícil detener la oleada de cariño que él le produce en el corazón y, que de a poco le invaden buscando un lugar privilegiado. Sí, él, un tanto peleador y contrera, sí, él el tierno, sensible y cariñoso, él la va hechizando y conquistando con un polvo invisible: Amor. Un polvo tímido, pero al mismo tiempo audaz, porque el se arriesga a vivir con ella, se juega a compartir cosas y a involucrarse, a pesar de que él diga: "no vale enamorarse", lo que él más desea es ser querido, aceptado y adorado. Es un polvo mágico y transperente, porque cada vez que lo ve le rocea encantamientos en pequeñas dosis, pequeñas, pero ¡qué eficaces!.

viernes, 25 de julio de 2008

Él

Quizás el destino quizo que él y yo nos encontrarmos. Sola, abatida y triste me sentía cuando a él conocí. De piel blanca, ojos grandes y marrones, cabello corto y enrulado, así es él. Aún recuerdo ese viernes invernal caluroso (poco usual para la época) que lo conocí, los nervios que tenía me obligaban a comerme las uñas, no paraba de preguntarme si tal vez le caería bien y cada dos segundos miraba mi aspecto y pensaba: "estoy bien, esta todo bien y en su lugar". Cuando le vi, me regaló una sonrira entre tímida y pícara y un beso en la mejilla: así empezó todo. No entendía bien si nuestro encuentro era una cita, pero pronto lo supe. Para mi sorpresa en la mitad de nuestra conversación él me plasmó un beso en la boca, ¡Oh, si que lo recuerdo!, porque él fue -y aún lo es- el que con su sensiblilidad y ternura cautivó mi corazón herido, allí, con sus besos y caricias suaves.
Poco a poco, él comenzó a ganarse mi cariño, porque él no es como lo demás (espero no equivocarme), pero sus ojos me lo confirman, la profundidad y brillantez de sus ojos evidencian eso que en pocas personas vi: el alma. Sus besos suaves e intensos me hacen sentir que esto, lo que vivimos, no es mentira que es real. Sus abrazos son especiales, porque no sólo me dan contención sino también afecto y cariño. Porque él es como dice la canción de Arjona "La mujer que no soñé" y lo adecuo a mi caso: él es el hombre que nunca soñé jamás, he venido a parar con hombre que no soñé jamás, pero nunca fuí tan FELIZ (...)"

lunes, 21 de julio de 2008

Esa Vidriera

Llega la noche de sábado y ella no sabe que ponerse, tiene que estar hermosa. Revuelve la habitación "donde está la remera con rayas de colores", se repite para sí.
Y si, la función empieza a las 00.00, cuando las luces de colores se prenden, la vidriera se limpia, el humo se prepara para descargar su humedad y mal olor, y la música "punchi- punchi" se comienza a escuchar. Pronto va a llegar la mercadería: mujeres y hombres de todo tamaño, edades y colores, cuáles más elegantes llegan a exponerse y a modelar en la pasarela de la vidriera. Así es como veo los boliches, una gran vidriera, en donde todos los que vamos mostranos nuestra mejor parte, porque allí todo pasa por lo físico. La selección es rigurosa, recuerda que tienes que entrar en los cánones de belleza, sino olvidate de que podrás ser elegida/o. Los jurados somos todos, porque allí todos elegimos. Es lamentable que este tipos de lugares que deberían ser de diversión, entretenimiento y esparcimiento, sean reducidos a una gran vidriera fría en donde cada uno va a mostrar su carne, como si uno fuese una mercancía.
¿A tanto hemos llegado qué separamos cuerpo de esencia y optamos por lo de afuera?. Tarde comprendí que las personas no se quieren por lo que son por fuera, sino porque lo que guardan en el corazón. Si algo aprendí en mi corta vida es que no existen personas feas, ni lindas, sino que todo depende de gustos, allí está la clave.

sábado, 19 de julio de 2008

Milagros, mi amiga

De cabello castaño claro y ondulado; ojos cafés, grandes y brillantes, de sonrisa contagiosa: Milagros, mi amiga.
El azar, tal vez, o la vida nos encontró hace más de dos años y medio (cómo pasó el tiempo), en los pasillos de esa –para muchos “fucking” facultad-.Aún recuerdo cuando la “Yegua” nos presentó “Ro, ella es mili. Es nueva, cursaba la misma carrera que nosotras, pero en la UNT” dijo. Un tanto tímida, la mili (así se la bautizó en imaginario estudiantil), me regaló una sonrisa y un beso, pero lo que yo no sabía es que me estaba dado la bienvenida a su vida, porque desde ese momento comenzamos a ser in-se-pa-ra-bles (si, lo que acabó de hacer es un insulto a la Real Academia, la ocasión lo requiere).
Gitana era la cita obligatoria de cada fin de semana, teníamos asistencia perfecta (ahora nos cansamos, por eso no vamos mucho). De vez en cuando – y cuando el bolsillo lo permitía- Lancaster era uno de los tantos testigos de la amistad que aún hoy compartimos, para que hablar de las fiestas, juntadas sin sentido, excusas que siempre inventábamos para estar juntas y chusmear a lengua suelta todo nuestro entorno, ¿recuerdas?, nadie se salvaba, ni se salva. Poco a poco nuestra amistad fue creciendo y pasó de un sentimiento a una admiración tan grande que apenas cabe en mi pecho, es algo intenso que realmente no puedo explicar, porque el te quiero queda corto, vacío, efímero. Es inexplicable.
Y porque como todas las relaciones sociales, esta, la nuestra, siempre está siendo alimentada por ambos lados. Porque la amistad se la hace compartiendo y de compartir nuestra amistad tiene mucho, allí radica la clave para que funcioné, cuantas veces estuve triste, alegre, paranoica, melodramática, nunca me dejaste a mi suerte, tu oreja estuvo para escucharme. Hace poco pensaba en que te podía regalar, sinceramente, nada material podría expresar lo que yo siento por vos amiga. Además, y finalizando, los días del amigo lamentablemente son necesarios
–a pesar de que es simplemente un día y la amistad se construye de muchos: proceso. Aparte, este día fue creado para aumentar las arcas de los sucios y marketineros comerciantes- porque es el momento donde uno hace un balance y valora el cariño, afecto, sentimiento de los amigos, los momentos compartidos y demás. Por todo esto y por mucho más que no recuerdo ahora, AMIGAS como vos no hay muchas.
Recordá siempre que sos una mina llena de tesoros, sos la Alumbrera entera, una amiga de oro que siempre quisiera conservar.
¡Féliz Día, amiga!

jueves, 17 de julio de 2008

Obesidad: Una epidemia del siglo XXI

Está sentado solo. Su cara expresa alegría; sus ojos pequeños brillan, ante la deliciosa comida que tiene frente a sí: hamburguesa con papas fritas es el menú. Se dispone a comer. La hamburguesa con queso rebosa mostaza, mayonesa y ketchup. Un gran vaso reposa sobre la bandeja y contiene la bebida azucarada más famosa: Coca-Cola.

Hace muchos años, con Botero como testigo, la gordura era una moda instalada y era sinónimo de status. A mediados del siglo pasado, ser gordo era igual a estar sano. Las abuelitas repetían, apretando los cachetes de sus nietos: “¡Que lindo mi nieto!, está grande y gordo”. En la actualidad el concepto ha cambiado, la obesidad es considerada una enfermedad crónica. Se caracteriza por un exceso de grasa, que, a su vez, se traduce en un aumento del peso corporal.

La obesidad genera problemas de salud, no sólo a nivel orgánico -como fatiga en los ejercicios, estreñimiento o algunos trastornos ortopédicos-, sino también en el aspecto psicológico. En los últimos años el incremento de obesos a nivel mundial es alarmante más de 300 millones de adultos de todo el mundo tienen sobrepeso. En EE.UU. el 33% de la población es obesa y en Europa el 20% del total, son rollizos. Esto permite predecir que en un futuro – no muy lejano-, la obesidad se convertirá en la epidemia del siglo XXI.

No hay una causa única. En algunos casos se puede atribuir la obesidad a la influencia genética, pero este no es un factor determinante para que la aguja de la balanza se dispare, sino que se combina con otros. El abandono repentino de toda actividad física repercute en el cuerpo y, en general, se puede afirmar que el sedentarismo como modo de vida ha aumentado de forma rápida y se traduce en kilos de más. A esto hay que agregarle el estilo de vida que tiende a suprimir cualquier tipo de actividad física (uso de autobús, ascensores, teléfono, entre otros).

La cultura del ocio también tiene una relación directa en el aumento de peso, en muchas ocasiones se dedica el tiempo a "salir a comer". La comida deja de ser una necesidad para convertirse en un placer.

La doctora Alejandra Rigoud afirma: “la obesidad se debe a que la gente, por lo general, no realizar actividad física y tiene malos hábitos alimenticios. Todos mis pacientes tienen una dieta distinta, primero les doy un cuestionario y en base a eso hago la dieta según las preferencias y gustos de cada uno”.

El psicólogo Mariano Carcanella argumenta: “la identidad de la personas obesas está atravesada por el 'ser gordo', adjetivo que estigmatiza y condiciona toda sus acciones (afectivas, sexuales, laborales). Estos aspectos negativos provocan una dura autocrítica y mayor ansiedad que, a su vez, generan actitudes patológicas frente a la comida (ingesta voraz, comer de forma compulsiva, entre otras)”.

Según el especialista, otras consecuencias que puede provocar esta enfermedad son la depresión o conductas antisociales (agresividad, retraimiento, entre otras). Estos aspectos negativos refuerzan a la persona que no se quiere ser. Crea en su mente una visión de engaño que se percibe sin salida, en la que la preocupación por el “comer o no” ocupa gran parte de su energía y lo lleva a no poder construir otro sentido de la vida.

Socialmente, se culpa a la persona de ser obesa. Esta enfermedad es considerada como un acto voluntario, y por eso se descalifica al individuo que la padece. Pero lo más grave es que
aquel que la sufre se auto-excluye por sentirse un ser devaluado. Establece relaciones con los otros desde un lugar desigual por su baja autoestima, con una imagen corporal menospreciada y sintiéndose incapaz hasta de continuar una dieta.

Esos rollitos

Se toca la panza, mira con desilusión esos rollitos que aún no puede bajar…Carolina entra al consultorio de Alejandra Rigoud, su nutricionista. Sus ojos brillan y en su cara se expresa la amargura: “No he bajado nada”. La muchacha, es una estudiante de Diseño Gráfico, tiene 27 años y asiste periódicamente al nutricionista. Si bien no es gorda, tiene tendencia a aumentar de peso cuando no se cuida en las comidas, o suspende la actividad física. “Sufro a veces porque no puedo comer pastas. Son mi debilidad, pero soy consciente de que engordan bastante”.

Al igual que Caro, entre el 55 y el 60% de la población Argentina sufre problemas de sobrepeso u obesidad, mientras que el número de muertes como consecuencia de este mal es de 30 mil personas al año. Es por eso que el doctor Cormillot presentó al gobierno nacional un Plan de Alimentación, en donde se incluyen campañas de promoción para tratar de concientizar sobre las consecuencias de esta enfermedad.

El doctor Cormillot afirma, en su página oficial: "la obesidad es un problema social, pero no está contemplado como tal por las obras sociales. Por eso, para combatirla es necesario atacar varios frentes a la vez: hay que desarrollar una política deportiva, una política de educación en las escuelas y educar a la sociedad. Se debe trabajar en conjunto".

Recientemente, se solicitó al Congreso de la Nación una ley que eleve la obesidad al rango de enfermedad para incluirla en el plan médico de obras sociales y prepagas. Pese a la repercusión del abrazo simbólico, aún los manifestantes no han recibido una respuesta.
La gravedad de la situación hizo que la Legislatura aprobará en Tucumán (diciembre del 2006), un proyecto de ley que incluya en el sistema público y en el Subsidio de Salud la curación y la prevención del mal. A partir de esta norma se le asigna carácter de política pública al tratamiento y prevención de la patología.

Según los datos aportados por La Gaceta, se estima que un 50 % de la población tucumana tiene sobrepeso, y que el 20 % es obesa. Se calcula que hay 140.000 obesos en Tucumán; y de ese porcentaje, hay un mínimo con obesidad mórbida. A partir de esta ley, la población sería cobijada, no sólo para revertir la situación de este 70% de personas con sobrepeso, sino que también ayudaría a prevenir el crecimiento de la enfermedad.

Dos caras de la misma moneda: el gordo mental y el gordo externo

Entra temerosa a la sala ubicada en Congreso 735. Son las 21, de un lunes. Una larga fila de personas rollizas, la espera. Se pregunta para que hacen esa fila, pronto sus dudas se confirman: todos se están pesando. Aguarda impaciente su turno, sabe que es necesario dar ese paso. Al llegar a la base de la balanza, titubea, respira hondo y piensa para sí: “Es hora, tienes que tener fuerza”. La aguja se dispara, y va a parar al número 90. Mira sin sorpresa y luego se retira. Un círculo de gorditos la espera.

En el centro se encuentra un hombre que cuenta su experiencia y da la bienvenida. “Hace 11 años pesaba 115 kilos. Desde entonces bajé 25 kilos y logré mantener mi peso ideal. La clave fue trabajar el problema alimentario y el mental”. El es Jorge Correa representante de la Asociación de Lucha contra la Obesidad (ALCO), de Tucumán.

Al igual que él, todos los presentes tienen algo en común: la obesidad que quieren vencer.
La Fundación ALCO es una institución de autoayuda que brinda apoyo a personas con obesidad, desórdenes de la alimentación, abuso de sustancias y problemas emocionales.

“Dentro de un obeso se esconden dos personas: el gordo externo y el gordo mental. Para lograr bajar de peso y mantener una vida saludable, es necesario combatir y eliminar a los dos”, remarca Correa.

El mayor desafío que deben enfrentar los gorditos, es resistir la tentación que ofrecen los patios de comida rápida, en donde se ofrecen comidas ricas en calorías. A esto hay que sumarle las promesas de dietas rápidas y las píldoras milagrosas, formas tramposas de bajar de peso.

Las primeras tienen el efecto de rebote, porque si bien la persona baja de peso, el organismo queda deficiente nutricionalmente. Una vez suspendida las pastillas, el individuo empieza a incrementar su peso nuevamente. En el caso de las dietas de fantasías, como las del plátano o manzana, no son recomendables porque no tienen todos los nutrientes.

Es por eso que la institución proporciona a sus pacientes una dieta equilibrada (que incluye frutas verduras, carnes rojas, entre otros) y actividad física. ALCO trata de mejorar no sólo la salud física, sino también emocional y la calidad de vida, generando una armonía y equilibrio entre cuerpo y alma.


“Mamá, mirá cómo come este gordo”, exclama una niña

De cabello corto, enrulado y gris. Detrás de los anteojos, sus ojos pequeños expresan tristeza. Mueve sus manos al hablar, su tono de voz está entrecortado y se intercala con prolongados silencios…El es José Luis Cañote Ríos, licenciado en Sociología y magíster en Teología.

El experto afirma que existen prejuicios no sólo en el ámbito afectivo, sino que también a nivel laboral. Con respecto a lo afectivo: “Existe en la actualidad un modelo de belleza masculino y femenino que es light. Esta concepción se encuentra interiorizada en las personas con sobrepeso, quienes se sienten que no entran dentro de los cánones y se autoexcluyen”, dice Cañote.

“En el aspecto laboral, a las personas que sufren de obesidad se le exige un nivel de excelencia por arriba de quienes no padecen este mal”.

El especialista asevera que en esta sociedad se disocia la imagen de la identidad, es decir, se separa una de otra. “Es allí donde radica el prejuicio”. Y es así que, para quienes sufren de obesidad, una misma historia se repite. Indefinidamente. En una mesa cualquiera, en un patio de comidas anónimo, un hombre se dispone a comer. Su cara expresa alegría; sus ojos pequeños brillan, ante la deliciosa comida que tiene frente a sí. La voz risueña de una nena corta el aire: “Mamá, mirá cómo come ese gordo”. El hombre se detiene y la mira con tristeza; sus ojos pequeños se han opacado un poco. Luego, se dispone a comer la hamburguesa que rebosa queso, mostaza, mayonesa y ketchup. Un gran vaso reposa sobre la bandeja y contiene la bebida más famosa: Coca Cola, de la común, la azucarada.